LLEGA SEMANA SANTA Y SE DISPARA EL PRECIO DEL PESCADO
De acuerdo al Observatorio de Consumo de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera, los precios del pescado toman envión en la antesala de una demanda cautiva.
Como ocurre cada año en la previa de Semana Santa, los precios del pescado toman envión en la antesala de una demanda cautiva. El aumento de los precios se siente con la llegada de las Pascuas e involucra básicamente a los comercios. Esto ocurre, además, en un contexto en el cual, desde que llegó Milei al poder, el pescado aumentó casi un 800 por ciento y el consumo cayó al nivel más bajo en 50 años.
A pocos días de la celebración de Semana Santa, la especulación es récord. Un alarmante informe del Observatorio de Consumo de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (Fulasp) advierte sobre la distorsión de precios en los mostradores. Según esta reconocida fundación, los aumentos actuales no se explican por el valor en origen, sino por la intermediación comercial.
El relevamiento, realizado entre el 10 y el 28 de marzo en 364 comercios de todo el país —incluyendo supermercados, autoservicios y pescaderías—, concluye que el precio que paga el consumidor final se multiplicó a niveles “abismales” respecto del valor del pescado en puerto.
Según el estudio, el kilo de merluza fresca tiene un valor cercano a los 1.700 pesos el kilo en puerto. Sin embargo, al ingresar al circuito mayorista asciende a unos 5.000, y finalmente llega al consumidor a un promedio de 14.000 pesos el kilo. “El aumento en puerto explica apenas el 13 por ciento del precio final”, afirmó Raúl Cereseto, presidente de Fulasp.
Esto implica que el precio puede multiplicarse hasta ocho veces entre su origen y la venta final, con un incremento cercano al 723 por ciento dentro de la cadena comercial. La relación actual —1 a 3 entre puerto y mayorista, y 1 a 8 entre puerto y consumidor— representa la mayor distorsión registrada en la última década.
Este fenómeno no se limita a la merluza, otras especies también se dispararon en los últimos tres años. El salmón rosado, pasó de 14.000 pesos en 2023 a 55.000 pesos el kilo en 2026, con lo cual anota una suba del 292 por ciento. Mientras que las rabas de calamar pasaron de 5.000 pesos el kilo a 30.000 pesos en igual período, anotando una suba del 500 por ciento. Estos incrementos consolidan la tendencia de encarecimiento sostenido de esta carne blanca en el mercado interno.
Consumo en mínimos históricos
Como consecuencia de estos precios, el consumo nacional de pescado se ubica hoy en torno a los 5,1 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos 50 años en Argentina, advirtió la Fulasp. Esa cifra es ínfima comparada con Chile (13 kilos), Brasil (10 kilos) o el promedio global, que supera los 20 kilos.
Desde la fundación advierten que, a pesar de que el país captura más de 700.000 toneladas anuales de pescado, la producción se destina casi totalmente al mercado externo. “El pescado argentino termina siendo accesible en los mercados internacionales, pero cada vez más caro para los propios argentinos por la especulación comercial”, concluyó Cereseto, quien reclama políticas urgentes de trazabilidad de precios desde el puerto hasta la góndola.







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